Progresando con
Solidaridad

El Árbol del Progreso

Arbol del progreso

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El Árbol del Progreso: instrumento utilizado para reflejar el progreso de la familia

El contenido de las visitas a las familias se desarrolla siguiendo una metodología de intervención participativa que adopta la analogía del Árbol del Progreso, debido a la similitud existente entre el desarrollo de un árbol que necesita cuidados e insumos y el desarrollo integral de la familia.

El árbol simboliza el progreso a partir de:

¿Por qué se elige un árbol como símbolo del progreso de las familias hacia el desarrollo integral?

La simbología del árbol contribuirá a que el Programa logre los siguientes objetivos:

  1. Motivar a las familias a visualizar su desarrollo como un árbol que se nutre por las raíces, tiene un tronco que sostiene y produce ramas, hojas por medio las cuales respira, produce follaje y frutos, y a la vez aporta sombra, purifica el aire, es cobijo de animales, entre otros indicadores de su desarrollo pleno y su contribución a la sostenibilidad de la vida.
  2. Concienciar a la familia en cuanto a que, a semejanza del árbol en su seno o en su entorno, hay factores internos y externos que facilitan o limitan su desarrollo. El factor interno depende de características, condiciones y situaciones propias de la familia, sobre las que ella tiene control y puede orientarlas hacia la construcción de su propio desarrollo. Factores externos se refiere a situaciones ambientales, sociales e institucionales que la familia no puede modificar, pero ante los que sí puede responder de manera que logre beneficiarse o protegerse de ellos.
  3. Sensibilizar a la familia en cuanto a que, a semejanza de un árbol, su desarrollo requiere de compromiso y acciones por parte de cada uno de sus miembros. Un árbol crece si tiene las condiciones necesarias para hacerlo, de lo contrario se muere. Así el desarrollo de la familia requiere de responsabilidades, esfuerzos y pasos de cada uno de sus miembros.
  4. Comprometer a la familia en el cuidado y atención de sus integrantes al igual que se cuida un árbol para que dé frutos.
  5. Sensibilizar a la familia en cuanto a que, así como el árbol fructifica cuando se desarrolla plenamente, la familia que se sensibiliza, compromete y actúa en dirección a su propio desarrollo recibe los frutos de su esfuerzo.
  6. Sensibilizar a la familia en cuanto a que en cada fruto de un árbol hay una semilla de esperanza para el futuro. En otras palabras, en cada fruto que cosecha la familia en su proceso de desarrollo, se asegura el desarrollo integral de las futuras generaciones.
  7. Sensibilizar a la familia de que, así como en el crecimiento de un árbol se requiere de un ambiente favorable, en el desarrollo integral de familia se requiere de un entorno sano y seguro.
  8. Motivar a la familia (como simbología del proceso) a sembrar y cuidar un árbol en su patio, siempre y cuando existan las posibilidades de hacerlo.

Analogía de las partes del Árbol y el Programa:

El árbol se muestra con tres partes:

Sistema radicular (raíces) capacidades de la familia.

Las raíces de un árbol son fundamentales. El sistema radicular permite el arraigo del árbol al suelo, a través de la cual se aferra, lo explora y extrae los nutrientes del mismo. Sirve de sostén físico y de absorción de nutrientes.

De un sistema radicular depende, entre otros factores, el desarrollo del árbol y sus posibilidades de crecer y de producir muchos frutos de calidad.

En analogía con el programa, las raíces representan las condiciones mínimas que deben tener las familias para iniciar un proceso de autogestión que posibilite el desarrollo de sus potencialidades y el aprovechamiento de las oportunidades que ofrece el Estado y la sociedad civil.

El sistema radicular de un árbol es constantemente amenazado por plagas y limitaciones físicas. Por su parte, las familias ven afectadas sus posibilidades de desarrollo como consecuencia de falta de conciencia sobre problemas que les atañen, el desconocimiento de las oportunidades del entorno y las incapacidades para aprovecharse de las mismas, entre otras.

El sistema radicular del árbol se compone de siete (7) raíces troncales donde se esquematizan y se reflejan las capacidades mínimas que las familias deben poseer para optimizar al máximo los beneficios que se pueden desprender de la conjugación de sus potencialidades y las ofertas de oportunidades del entorno. Cada raíz troncal en el sistema radicular del progreso agrupa las capacidades mínimas que debe alcanzar una familia para sacar el máximo provecho de cada una de las siete (7) dimensiones del Programa:

El programa Progresando con Solidaridad, a través de las visitas domiciliarias, trabaja en el fortalecimiento de las capacidades de la familia para el logro de su desarrollo.

Cada raíz troncal se conecta directamente con una franja o una veta vertical del tronco que representa una dimensión diferenciada de Prosoli.

Tronco y ramas. La acción, integración y participación de las familias en el proceso de desarrollo:

El tronco asegura el sostén del follaje y de los frutos, y que, frente al viento y otras amenazas, la planta pueda sobrevivir. Permite que los nutrientes que son absorbidos por las raíces puedan llegar efectivamente a las ramas que, por su parte, producen flores y transforman los nutrientes recibidos en los frutos que sostienen mientras crecen y maduran.

En Prosoli, el tronco se subdivide en siete (7) vetas verticales, que representan cada una de las dimensiones, dentro de las cuales se promueve la integración y participación de las familias en su proceso de desarrollo vinculado con la comunidad.

Follaje y frutos. Impacto del programa:

El árbol exhibe una raíz troncal, que representa las capacidades mínimas de las familias, conectada directamente con una veta del tronco que simboliza la acción, integración y participación de estas en el proceso, así como su vinculación con la comunidad. El resultado del proceso es el impacto del desarrollo en las familias, simbolizado en frutos.

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