Maribel García López

Mira su historia

Play Video

Su amplia sonrisa expresa la satisfacción por el éxito alcanzado, que aunque no ha sido fácil para ella, se complace en contarnos cómo la elaboración y venta de bizcochos ha cambiado su vida y la de su familia, desde que realizó el curso de repostería, en 2008, en Progresando con Solidaridad (PROSOLI).

A partir de entonces, cada tarde recorre las calles de Fundación llevando la dulce merienda, que cada día encuentra mayor clientela. Con la producción de bizcochos Maribel ha convertido a sus tres hijos (dos hembras y un varón) en profesionales, en ciudadanos útiles y productivos a la sociedad, tarea que tuvo que llevar a cabo sola, ya que hace años quedó viuda.

Ella agradece a la vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño, porque antes del curso de repostería era una trabajadora doméstica que dedicaba la mayor parte del día a ese oficio. Sin embargo, ahora es propietaria de un negocio que le ha permitido la superación económica y social, en virtud de que también pertenece a la Asociación de Mujeres Hermanas Mirabal, donde comparte su experiencia para que otras mujeres se capaciten, con el objetivo de desarrollarse y superarse de manera integral.

En ese sentido, aconseja a las mujeres a que sean luchadoras y perseverantes en sus propósitos y metas para hacer un mundo mejor; que no haya obstáculos que las frenen, y que siempre vayan en pos de sus sueños para ellas y sus familias.

«Estar sola y sin pareja no es obstáculo para seguir adelante. No hay nada imposible; lo imposible es lo que usted no se atreve a hacer».

Otras historias de progreso