Arcadia Romano Arámboles

Mira su historia

Arcadia Romano mira de frente a un promisorio futuro lleno de conquistas en términos personal y familiar. Cosecha los éxitos de sus siete hijos adoptivos y los suyos propios, pues ya ve resultados de los oficios que aprendió en los últimos dos años en el programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI).

A pesar de que la vida no ha sido fácil para ella, pues solo llegó al octavo curso y conseguía muy poco dinero de distintas ventas ambulantes, crió con pasión a sus hijos adoptivos, y a los 62 años se capacitó en varios cursos técnicos ofrecidos en el Centro de Capacitación y Producción Progresando (CCPP) de Capotillo, sector donde reside desde hace 23 años junto a su esposo, Isidro de Jesús.

Sin tomar su edad como una limitante, Arcadia estudió floristería, fabricación de velas y velones, reciclaje, costura y finanzas personales. Puso un puesto de ventas de los adornos que fabricaba y luego instaló en su casa la tienda Novedades Diosmery, cuyos beneficios le permitió renovar el mobiliario de su hogar e iniciar un ahorro para adquirir una casa más amplia donde pueda llevar su negocio al siguiente nivel, y estar más cómoda junto a su esposo y los cuatro nietos que tiene a su cargo.

Nativa de La Vega, se emociona cuando habla del Árbol del Progreso, en el que exhibe en su casa los logros que ella o los miembros de su numerosa familia han obtenido en Prosoli, en términos de salud integral, educación, seguridad alimentaria, nutrición y generación de ingresos; identificación, formación humana y conciencia ciudadana; habitabilidad y protección del medioambiente; así como en acceso a tecnologías de la información y la comunicación.

Cumplir con estos compromisos se ha reflejado en esta familia, despertando en todos la sed del conocimiento y el progreso. Una de sus hijas, motivada por el cambio en Arcadia, también hizo cursos y hoy vive de la confección de cortinas. Dice que todo lo que tiene hoy en día es gracias a Prosoli.

«Yo nunca me he sentido al menos por tener 64 años. Yo puedo, porque uno sólo tiene que tener la aspiración. Si tienes aspiración y haces las cosas con amor, todo te saldrá bien».

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