Escuelas de Familias - Progresando con Solidaridad : Progresando con Solidaridad

Progresando con
Solidaridad

Escuelas de Familias

El programa Progresando con Solidaridad asume el modelo de Escuela de Familias como estrategia a través de la cual desarrolla acciones participativas y colectivas que permiten conseguir las mejores condiciones de desarrollo para nuestras familias, a la vez que realizan una función social y solidaria, posibilidades que se abren desde la actuación asociativa y comunitaria.

Entendemos por Escuelas de Familias cualquier tipo de actividad formativa dirigida a padres, hijos e hijas que les proporcione a los participantes conocimientos, destrezas, experiencias u otros recursos para su desarrollo como ser humano interrelacionado.

Constituyen también grupos de encuentro de familias que se reúnen una vez al mes para compartir vivencias, experiencias e información con el apoyo de una persona profesional en la materia sobre la que se debate. Distintas personas coinciden para formarse y mejorar todos aquellos aspectos que condicionan el desarrollo de sus miembros.

Las Escuelas de Familias son espacios de aprendizaje donde el intercambio de experiencias y la reflexión grupal se convierten en herramientas que permiten mejorar las respuestas individuales y colectivas. También son medios para dar a los padres y las madres mayores recursos de acción y reivindicación sobre los otros factores que inciden en la educación de la infancia, la adolescencia y el accionar comunitario.

Entre los propósitos está apoderar a cada miembro de la familia para que esté en capacidad de responder proactivamente en su ambiente individual, familiar y comunitario, desarrollando acciones dirigidas a mejorar sus condiciones socioeconómicas, socio-afectivas y socioculturales.

Las familias o individuos que participan en estos encuentros abordan con claridad la responsabilidad, gestión y dirección de una Familia y exponen criterios organizativos que permitan el desarrollo de un modelo de Escuelas de Familias coherente con el contexto local y las necesidades individuales y colectivas de las familias.

En tanto las familias asumen capacidades que les permiten ser protagonistas proactivos de su propio desarrollo, a nivel individual, familiar y comunitario.

Los conocimientos, orientaciones, reflexiones y apoyo psicosocial recibidos aseguran que la Unidad Familiar sea un espacio armónico, donde primen relaciones de respeto, equidad, paz, solidaridad y justicia social.

Objetivo estratégico al cual obedece:

Contribuir al desarrollo humano con acciones educativas y de promoción humana y social.

Funcionamiento de las Escuelas de Familias

Toda Escuela de Familia debe tener siempre presente que su finalidad está más allá de las paredes del lugar donde se llevan a cabo sus sesiones. Está en todas y cada una de las cuestiones que condicionan y afectan a la familia, la comunidad y en todas aquellas situaciones que les afectan y atañen. Existen tres ámbitos complementarios desde los que se debe partir y hacia los que debemos dirigir nuestra atención: el Familiar, el Educativo y el Comunitario.

Si partimos de que es conveniente para garantizar la continuidad de una Escuela de Familias que exista un núcleo básico relativamente estable, que asegure el trabajo grupal, a partir de ahí podemos imaginar muchas combinaciones posibles. Desde padres y madres que, motivados por un tema atractivo para ellos o ellas, acuden una vez comenzadas las sesiones formativas, a niños o adolescentes interesados en las cuestiones a tratar; desde los profesores de la comunidad, otros líderes, profesionales de la salud, u otros servicios sociales, así como cualquier otra área relacionada con los quehaceres de la familia.

Toda aquella participación que enriquezca a los participantes es útil por sí misma y, es importante no se dejan al azar. En tanto, se programan los intercambios de experiencias que resulten interesantes a lo largo de estas sesiones.

El funcionamiento adecuado de toda Escuela de Familia precisa del establecimiento de un sistema de comunicación efectiva y afectiva, que permita relaciones armónicas, de respeto, equidad y solidaridad entre sus miembros, porque de la misma manera que la reflexión sin acción resulta una actividad estéril y baldía, la acción sin reflexión está condenada al fracaso.

Una Escuela de Familias significa la existencia de un espacio de información, discusión, reflexión, creación, diversión, acción e intercambio de experiencias que repercute positivamente en el buen funcionamiento de las familias, la comunidad y el país, facilitando la solución pacífica de numerosos conflictos y la toma de decisiones colectivas.

Las Escuelas de Familias funcionan combinando la acción formativa con la lúdica-recreativa, de manera alternada, en una jornada se trabaja en capacitación y otra jornada se dedica a la recreación, es decir, que si una Escuela de Familia se reúne los sábado, el participante dedica el primer sábado a la formación y el segundo sábado a una acción recreativa, deportiva o cultural, como: teatro, dibujo, canto, pantomima, jornada de dibujo, jornada de limpieza, jornada de siembra, dominó, etc. En estas actividades es conveniente asegurar la participación de todos los miembros de las familias.

Considerando una Escuela de Familia como un instrumento para crear círculos de soluciones frente a situaciones que preocupan a las personas, la selección de los contenidos, los objetivos y la metodología de una Escuela de Familia está intencionadamente dirigida a mejorar las condiciones de esas personas.

Un ejemplo de meta o tema a tratar es la de prevenir la violencia, al respecto se realiza una serie de acciones en nuestro ámbito familiar, sin dudas importantes, pero de la misma manera será necesario, para una prevención eficaz de la violencia, que seamos capaces de realizar actuaciones que vayan más allá de las paredes de nuestros hogares y seamos conscientes de la importancia para nuestros hijos e hijas de espacios sanos para el ocio, alternativos al colmadón y la cultura del alcohol. Es necesario fomentar la asociación y la participación social; promoviendo la educación en valores, la educación para la salud y reforzar las corresponsabilidades correspondiste a los componentes del programa Progresando con Solidaridad y las comunidades.

En una Escuela de Familia ponemos en común todas estas experiencias acumuladas, aprendiendo básicamente de la experiencia y las observaciones de otros padres y madres, hijos, hijas, amigas, abuelos, vecinos, así como de las aportaciones de los distintos profesionales que se dedican a trabajar para la infancia, la adolescencia y la familia, aprendiendo también cuando invitamos a participar a algún especialista.

Las Escuelas de Familias se llevan a cabo cada mes y en ellas se discute un tema de interés, previamente seleccionado por los y las participantes, o realiza una acción creativa recreativa. Cada jornada tiene una duración de dos horas. Son a la vez un foco de información, reflexión, recreación, y acción.

Las Escuelas de Familia tienen como premisa que la formación de las personas es un medio para que logren mejorar las condiciones de crecimiento individual y colectivo, tanto en lo social, emocional y espiritual, desde una perspectiva sistémica y terapéutica. Para que una Escuela de Familia sea verdaderamente un instrumento de cambio ha de cumplir al menos dos requisitos: que parta de la realidad y que vuelva a ella, es decir, que tenga un CARACTER CONTEXTUALIZADO.

El análisis del contexto en el aquí y el ahora, donde los seres humanos crecen y se educan, la realidad del barrio o la comunidad son elementos que establecen el marco de partida desde donde llevar a cabo la formación. Se trata de algo fundamental si realmente consideramos que el objetivo último es generar destrezas y habilidades para que cada uno de manera individual y colectiva aporte a la mejora de las condiciones de vida de sus familias y sus comunidades.

La formación se enriquece con la colaboración de personas próximas a sus problemas y a sus soluciones, que aporten experiencias, conocimientos y opiniones útiles para los padres, madres e hijos y la comunidad.

Uno de los objetivos de las Escuelas de Familias es fomentar la colaboración y el trabajo conjunto del equipo que forma una familia, en armonía y apoyo mutuo. Cada familia vive en la Escuela de Familia un proceso formativo propio y genera sus propios recursos trabajando cooperativamente en las mejores condiciones y ofreciendo los mejores resultados.

Como una última cualidad de este modelo formativo es que tienen un carácter dinámico, son flexibles, útiles, recreativas y se adaptan continuamente a las características y necesidades de sus integrantes y su entorno.

Las sesiones de capacitación se realizan en la comunidad donde vive cada familia, y preferiblemente en un lugar libre de ruidos e interrupciones, con adecuada iluminación y ventilación.

Para tener una comunicación eficaz con los y las participantes, el facilitador o la facilitadora utiliza las siguientes técnicas para la capacitación:

  1. Exposición
  2. Diálogo
  3. Trabajo de grupo
  4. Ejercicios y prácticas evaluadas y construcción

Muchos de los agentes de cambio son personas de la comunidad cuya habilidad de lectura-escritura es a veces muy limitada. Partiendo de esta realidad los facilitadores de auxilian de materiales impresos tales como Folletos, Láminas, Recordatorios, Guías de trabajo, Guías de prácticas, Audiovisuales, Audios, Hojas ilustradas, entre otros.

Los temas son abordados por el equipo multidisciplinario compuesto por expertos entrenados que a su vez tienen a su cargo la capacitación de los y las Supervisores de Enlaces Familiares de PROSOLI para conformar el equipo de Apoyo de las Escuelas de Familias del programa Progresando con Solidaridad. Los facilitadores se rotan de una comunidad a otra para transferir habilidades de capacitación a las familias.

Programación de Temas a tratar en cada mes:

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