Progresando con Solidaridad

Oneyda Rojas Concepción

Oneyda Rojas Concepción, 55 años
Mujer Estrella de Progreso 2017
Cumplimiento de las Metas y Objetivos del Programa
San Antonio de Guerra, Santo Domingo
#MujeresDeProgreso

 

Diecisiete años después de abandonar la escuela en el segundo grado del bachillerato, Oneyda Rojas ingresó al programa Progresando con Solidaridad (Prosoli), donde recibió el impulso transformador que le llevó a retomar sus estudios, graduarse en la universidad y convertirse, al día de hoy, en la admiración y el ejemplo que seguir de los estudiantes del Instituto Politécnico Eugenio de Jesús Marcano del municipio de San Antonio de Guerra, donde es profesora en el curso de enfermería.

A sus 55 años es toda una celebridad en su entorno. Su espíritu de superación impregna de motivación a todos sus cercanos, y recuerda emocionada aquellos primeros contactos con la directora de Prosoli, Altagracia Suriel; y el subdirector, Héctor Medina, quienes, según dijo, le motivaron a capacitarse.

«Cuando vi que ellos hablaban tan bonito, me dije: “¡Oh, Dios mío! Yo tengo que volver a estudiar e ir a la universidad”. Y en el 2006 comencé mi carrera de Licenciada en Enfermería; y luego hice la habilitación docente».

Ingresó a la iniciativa social en momentos en que su vida pasaba por un momento crucial junto a sus cuatro hijos: su esposo había fallecido en un accidente y él era el sostén de la familia. Cuando se vio sola, el Programa fue su punto de apoyo. Realizó cursos de relaciones humanas, núcleos de familias, farmacia, enfermería y elaboración de productos de limpieza que luego empezó a comercializar. A partir de ahí su situación cambió cuando una empresa la contrató como proveedora; entonces empezó la universidad, mientras sus hijos, hoy todos universitarios, seguían estudiando.

Por su esfuerzo, en el 2008 recibió el premio Mujer de Progreso, en la categoría Cumplimiento de las Metas y Objetivos del Programa, que otorga la Vicepresidencia de la República a las mujeres que han vencido el círculo de la pobreza y la desigualdad. Ahora, como enlace del programa, y con 24 familias a su cargo, se empeña en ayudarlas a salir adelante y a educarlas en salud preventiva para evitar las enfermedades.

«Al entrar a Prosoli, mi vida y la de mis hijos cambió completamente; ya yo era otra persona. Preparaba mis productos, salía, lo vendía y ya tenía dinero».

Progresando con Solidaridad