Progresando con Solidaridad

María Eusebia Peralta

María Eusebia Peralta, 39 años
Mujer Estrella de Progreso 2017
Superación de Limitaciones o Situación de Vulnerabilidad
El Seibo
#MujeresDeProgreso

 

María Eusebia mantiene en ascenso una trayectoria de progreso desde que fue premiada por el programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI) en el 2013 por vencer el círculo de la pobreza y la desigualdad. Madre de dos hijos, se convirtió en una empresaria que hoy goza de los frutos de su trabajo.

En su antigua casa, en Villa Guerrero, quedan pocos recuerdos de una vida triste y cargada de necesidades. Tras el abandono de su primer esposo, a veces no tenía ni para darle de comer a sus hijos. Llegó a trabajar como doméstica y en bancas, donde ganaba hasta 1700 pesos al mes, de los cuales mil eran para pagar el alquiler.

Entró a Progresando con Solidaridad hace unos diez años. Tenía un deseo incontenible de prosperar, comenzó a capacitarse en el área de belleza. Más adelante montó un pequeño salón, tomó varios préstamos con los cuales pudo levantar su casa de bloques en un solar que le regalaron. Su principal objetivo era sacar a sus hijos, Evangelista y Marina, adelante y lo logró. Al igual que ella, hicieron varios cursos en el Centro de Capacitación y Producción Progresando de El Seibo, entre los que se encuentran: paquete de oficina, contabilidad, electricidad, tapicería, lencería y repostería.

Para María, ganar el premio Mujer de Progreso fue como nacer de nuevo, porque sirvió de estímulo para emprender en otras actividades. Además de su salón de belleza, incursionó en otros negocios, como panadería, venta de lencería, productos de belleza y decoración para el hogar.

Entrar a Prosoli representa un antes y un después en la vida de esta emprendedora mujer, que pronto se trasladará a su nueva vivienda en Bávaro, al este del país. Allí, junto a su esposo, Roberto Amparo, construyó un edificio de cuatro apartamentos a través de varios préstamos, tres de los cuales los pondrá en alquiler.

En su rostro se dibuja una sonrisa de satisfacción, alegría, seguridad, emprendimiento, de confianza, fe en Dios y de agradecimiento por todo lo que ha recibido, incluyendo la oportunidad de haber conocido el Programa.

«Mientras uno está en la tierra hay que luchar y salir adelante».

 

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