Progresando con Solidaridad

Margarita Suárez Espinosa

Margarita Suárez Espinosa, 21 años
Desarrollo Económico
Villa Altagracia
#MujeresDeProgreso

 

En el sector Flor de Lis, Margarita Suárez lidera el negocio de las uñas acrílicas muy demandadas por las mujeres. Estudiante de Educación mención Ciencias Sociales atiende a un promedio de 17 clientas al día en el local al que ha denominado D’Jeissy Uñas. Esta habilidosa y dedicada joven aguarda en su interior un espíritu emprendedor que la ha convertido en la mejor manicurista y líder juvenil de la zona.

Yeifry, como le dicen en su comunidad, entró al programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI) a través de su abuela, beneficiaria de la iniciativa social. Desde temprana edad sintió la necesidad de trabajar con la juventud, por lo que participó en varios proyectos, pero en Prosoli fortaleció sus habilidades como líder, al participar en el año 2013 en el taller Liderazgo por el Progreso y la Paz que tuvo lugar en Jarabacoa.

Se convirtió en guía juvenil de más de 80 jóvenes de los barrios Duarte, Las Colinas y La Altagracia a quienes orientaba en temas como prevención de embarazo en adolescentes, nutrición e identidad; también en jornadas de limpieza de costas y ríos y de reforestación en la comunidad El Mogote.

A pesar de haber logrado su sueño de guía juvenil, luego de ingresar a la universidad, tuvo que suspender los estudios un tiempo después porque estaba desempleada y sus padres no podían pagar su educación, debido a los bajos ingresos que percibían. Se sintió frustrada, pero en vez de desanimarse, la situación la motivó a hacer un curso de Uñas Acrílicas ofrecido por Prosoli, donde además recibió orientación para emprender. Más tarde tomó un préstamo de 15 000 pesos en la Banca Solidaria, los cuales utilizó para montar el negocio.

Por momentos, Margarita pensó que no podría estudiar ni hacer nada en su vida por la situación económica en la que se encontraba su familia; sin embargo, no perdió la esperanza, se capacitó y emprendió en un negocio que en la actualidad le deja un promedio mensual de 18 000 pesos.

«La necesidad me llevó a tomar el curso de uñas acrílicas y hoy estoy impactada con el resultado que he obtenido. Dios puso su gracia en mí, por eso mi trabajo le gusta tanto a mis clientas».

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