Progresando con Solidaridad

Altagracia del León

Altagracia del León, 43 años
Cumplimiento de Metas y Objetivos del Programa
Tábara Arriba, Azua
#MujeresDeProgreso

 

Altagracia inició su pequeño negocio con 1500 pesos, con los que fue a San Juan de la Maguana a comprar ropa para revender. Ya con el acompañamiento, capacitación y motivación del programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI), aumentar poco a poco las ofertas de su tienda, así como sus ingresos.

Ahora su rostro se ilumina de alegría al hablar del acontecimiento que se avecina: mudarse a su nueva casa donde vivirá junto a su esposo y sus tres hijos, una de las cuales duerme donde su abuela por falta de espacio.

Es enlace familiar de Prosoli, se capacitó en los cursos de velas y velones, costura, corchas y cortinas y finanzas, entre otros, desde que ingresó al programa en el 2008; y basta con mirar a cualquier rincón de su floreciente micronegocio para ver cómo esos conocimientos se reflejan en las manualidades expuestas.

Además de su tienda, Altagracia atiende pedidos de distintas mercancías que ella misma elabora, como velones para los colmados, ropas y cortinas que los clientes encargan, y con lo que ha aprendido sobre finanzas puede ahorrar y administrar el dinero con eficacia.

«El programa me motivó a seguir estudiando. Yo hacía 15 años que había dejado de estudiar y ahora estoy terminando el cuarto de bachillerato; me sentía estancada, pero ahora voy a ir a la universidad» ,expresa.

El esfuerzo combinado de Altagracia y su esposo, José Ramón Segura Reyes, son un vivo ejemplo de progreso que hoy comparten y disfrutan sus hijos Alejandrina, José Miguel y Miguelina; pero además, una muestra de lo que está pasando en miles de hogares pobres del país con las iniciativas de la vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño.

«El Programa y los cursos han sido la base para que mi negocio prospere y yo pueda darle a mi hijos lo que necesitan».

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