Progresando con
Solidaridad

Matilde Mejía

A la edad de 64 años Matilde Mejía firmaba su nombre con “XXX” y a veces plasmaba su huella dactilar.

Sin embargo, siempre supo que algún día llegaría un milagro para que ella pudiera escribir. Ese milagro llegó y a través del #CTC de su comunidad donde un grupo de eficientes voluntarios la alfabetizaron y la ayudaron a desarrollarse.

Ahora dice: “Aunque no tenga dientes, me río de la felicidad porque sé leer y escribir. ¡Ya nadie me engaña!”.

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